Las mejores posturas para ellas

No todas las posturas sexuales satisfacen por igual a una mujer. Existen diferentes gustos, pero lo que está claro es que el orgasmo femenino se produce tras la estimulación del clítoris, de modo que toda posición que facilite la fricción con él facilitará también el alcance del clímax en el acto sexual.

Estas son algunas de las mejores:

El Misionero

Se trata de una postura muy clásica, aunque una de las más afortunadas para que la mujer alcance el orgasmo, ya que la penetración se produce al mismo tiempo en que el pubis masculino se roza con el clítoris de la mujer. Esta posición favorece la complicidad en la pereja, ya que los amantes se encuentran enfrentados, con los rostros muy cerca. En el caso de la mujer, la estimulación es mayor con una más amplia apertura de piernas.

Variantes: Mujer arriba y con las piernas cerradas

Esta postura, también puede invertirse adoptando la mujer la posición dominante. En este caso, al controlar ella los movimientos, le es más sencillo alcanzar el orgasmo, ya que puede propiciar todas las sensaciones que desee en su clítoris. El hombre, por su parte, puede acariciar sus senos y glúteos o bien estimular su ano.

Otra variante del misionero, es con las piernas de ella cerrada. En esta posición, la vagina se estrecha, quedando el pene del hombre apretado y generando un contacto directo con la vulva.

El Perrito

Suele ser una postura bastante satisfactoria, aunque algunas mujeres tienden a desecharla pues remite a un sentimiento de dominación. La mujer ha de ponerse a cuatro patas con el hombre penetrándola por detrás. El truco de la excitación está en que el hombre acaricie el clítoris de su pareja al tiempo que la penetra rítmicamente. La existencia de un espejo frente al lecho, que refleje el acto sexual, es bastante estimulante.

Si la mujer se siente molesta, lo mejor es probar con ella tumbada boca abajo con las piernas ligeramente abiertas. La masturbación, por parte del hombre, al tiempo que la penetra, sigue siendo esencial.

El sometido

Se trata de una postura muy excitante para el hombre y muy complaciente para la mujer. El hombre queda acostado con la mujer sentada sobre él de espaldas. Es ella quien lleva el ritmo de la penetración (aunque si levanta ligeramente la pelvis, puede llevarlo el hombre) Ella puede estimular su propio clítoris a su antojo, al tiempo que él acaricia su espalda y sus glúteos.







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